Partos en el agua: una tendencia que crece a nivel mundial

Los partos con inmersión en el agua o humanizados son una alternativa que despierta interés en las mujeres embarazadas por su sencillez y naturaleza.

Desde Estados Unidos y Europa hacia el resto del mundo están fomentando el equipamiento de las salas en clínicas y hospitales para poder ofrecer este servicio. Además de la capacitación del personal médico para esta técnica.

Algunos ejemplos en la Argentina son el Hospital Ramón Carrillo (Mendoza), la Maternidad Estela de Carlotto (Moreno) y el Hospital Roque Sáenz Peña (Rosario) que dan alternativas para el parto.

Según un estudio realizado por Lucy Lewis en el hospital maternal de Australia Occidental, las principales razones por las cuales las mujeres optaron por planificar un parto en el agua fueron: alivio del dolor, les gustó la idea, la asociación con un nacimiento natural, el ambiente relajante y por una recomendación.

Se les preguntó la experiencia a 296 mujeres que se anotaron al programa de partos en el agua. Y les realizaron un seguimiento por seis semanas posteriores al parto.

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Encuesta de seguimiento realizada por los médicos.  Crédito: S.O.

Para muchas mujeres el contacto con el agua es relajante y disminuye las tensiones del trabajo de parto. Además, cada una decide si tener a su hijo en la bañera o solamente utilizar el agua como una epidural natural.

Con esta técnica las mujeres tienen libertad de elegir sus tiempos y las herramientas de relajación y se realizan los partos con la menor intervención posible. Pero este método está indicado solamente para casos de bajo riesgo, con controles prenatales regulares y correctos y que estén acompañadas por profesionales.

El Dr. Michel Odent en una conferencia expresó: “Esperar a que la madre tenga ya 5 cm de dilatación y que sus contracciones sean intensas y regulares, es lo ideal para sumergirse en la piscina llena de agua a unos 36-37 grados de temperatura”.

En ese momento ideal que describe el doctor, las mujeres tienen la sensación de pujo y al bebé lo puede recibir la misma madre o la enfermera que asiste el nacimiento. Se logra una conexión natural entre madre e hijo porque no se tironea ni tracciona.

La ventaja para el bebé es que tiene tiempo para irse adecuando al nuevo entorno. El parto bajo el agua favorece la transición del bebé del líquido amniótico al mundo exterior. Y tiene un momento único con su madre al cortar el cordón umbilical y los bebés sufren menos problemas respiratorios por este contacto.

En las salas preparadas para estos partos hay un baño con ducha y bañera, una pelota de esferodinamia, el banquito de parto, un entorno con luz tenue y música para la contención de la madre.

La licenciada en obstetricia Verónica Favilla que coordina el programa de PSSI (Parto Seguro Sin Intervención) del Hospital Austral expresó: “Las mujeres se sienten cómodas con el entorno y tienen el respaldo del hospital ante alguna emergencia. Todo está preparado según las preferencias de cada madre, el equipo tiene varias reuniones previas al parto”.

Sala modelo para el parto
Sala modelo para realizar estos partos. Crédito: waterbirth.org

 

Contacto:

Para más información y asesoramiento, waterbirth.org, es una organización con sede en Estados Unidos que trabaja a nivel local y mundial.

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